INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¡ Y qué me cuentas! escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de ¡Y qué me cuentas!

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de ¡Y qué me cuentas! crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

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Tuesday, May 31, 2011

"Oda a las maestras" de Pat Mora

Pat Mora   (1942—)

            Oda a las maestras

Me acuerdo
del primer día
como bajé los ojos
con la esperanza
de que no me viera,
y cuando los alcé,
vi su sonrisa
brillando como una luz suave
desde su interior.

“Los estoy escuchando”, nos animaba.
“¡Ándenle!
Participen en nuestra conversación.
Déjenos oír sus certezas como luces de neón,
sus dudas espinosas, sus enojos embrollados”,
pero durante semanas me escondí en mí misma.

Leí y releí sus notitas
elogiando
lo que escribía,
y usted susurraba:
“Te necesitamos.
Necesitamos tus cuentos
y tus preguntas
que, como un fresco sendero,
nos llevarán a vistas nuevas”.

Poco a poquito su fe
me dio valor
y para usted—
en lugar de ofrecerle
una nota o una manzana o unas flores—
alcé la mano.

Llevo su sonrisa
y su fe conmigo como llevo
la carita de mi perro,
la risa de mi hermana,
las melodías románticas,
la ternura del amanecer,
las bendiciones constante de las estrellas,
el aroma otoñal del pan de jengibre,
la seguridad de un suéter en un día frío.                        (155-157)

Fuente: Dizzy in Your Eyes: Poems about Love.  New York: Knopf, 2010.

Visita la autora a través de la Red:  http://www.patmora.com

Tuesday, May 24, 2011

Fotografias del grupo ¡Y qué me cuentas! durante el primer año de clase presencial.

¡Este 24 de mayo del 2011 cumplimos un año! Los invito a que vean las fotos de nuestra celebración del primer año del blog. Los alumnos me regalaron un Telescopio con el cual podré ver las estrellas!!!!!!


Monday, May 16, 2011

"Margarita o el poder de la farmacopea" por Adolfo Bioy Casares.

Para leer el ejercicio relacionado con este cuento, haga click aquí.
Margarita o el poder de la farmacopea

Adolfo Bioy Casares

No recuerdo por qué mi hijo me reprochó en cierta ocasión:
-A vos todo te sale bien.
El muchacho vivía en casa, con su mujer y cuatro niños, el mayor de once años, la menor, Margarita, de dos. Porque las palabras aquellas traslucían resentimiento, quedé preocupado. De vez en cuando conversaba del asunto con mi nuera. Le decía:
-No me negarás que en todo triunfo hay algo repelente.
-El triunfo es el resultado natural de un trabajo bien hecho -contestaba.
-Siempre lleva mezclada alguna vanidad, alguna vulgaridad.
-No el triunfo -me interrumpía- sino el deseo de triunfar. Condenar el triunfo me parece un exceso de romanticismo, conveniente sin duda para los chambones.
A pesar de su inteligencia, mi nuera no lograba convencerme. En busca de culpas examiné retrospectivamente mi vida, que ha transcurrido entre libros de química y en un laboratorio de productos farmacéuticos. Mis triunfos, si los hubo, son quizá auténticos, pero no espectaculares. En lo que podría llamarse mi carrera de honores, he llegado a jefe de laboratorio. Tengo casa propia y un buen pasar. Es verdad que algunas fórmulas mías originaron bálsamos, pomadas y tinturas que exhiben los anaqueles de todas las farmacias de nuestro vasto país y que según afirman por ahí alivian a no pocos enfermos. Yo me he permitido dudar, porque la relación entre el específico y la enfermedad me parece bastante misteriosa. Sin embargo, cuando entreví la fórmula de mi tónico Hierro Plus, tuve la ansiedad y la certeza del triunfo y empecé a botaratear jactanciosamente, a decir que en farmacopea y en medicina, óiganme bien, como lo atestiguan las páginas de "Caras y Caretas", la gente consumía infinidad de tónicos y reconstituyentes, hasta que un día llegaron las vitaminas y barrieron con ellos, como si fueran embelecos. El resultado está a la vista. Se desacreditaron las vitaminas, lo que era inevitable, y en vano recurre el mundo hoy a la farmacia para mitigar su debilidad y su cansancio.
Cuesta creerlo, pero mi nuera se preocupaba por la inapetencia de su hija menor. En efecto, la pobre Margarita, de pelo dorado y ojos azules, lánguida, pálida, juiciosa, parecía una estampa del siglo XIX, la típica niña que según una tradición o superstición está destinada a reunirse muy temprano con los ángeles.
Mi nunca negada habilidad de cocinero de remedios, acuciada por el ansia de ver restablecida a la nieta, funcionó rápidamente e inventé el tónico ya mencionado. Su eficacia es prodigiosa. Cuatro cucharadas diarias bastaron para transformar, en pocas semanas, a Margarita, que ahora reboza de buen color, ha crecido, se ha ensanchado y manifiesta una voracidad satisfactoria, casi diría inquietante. Con determinación y firmeza busca la comida y, si alguien se la niega, arremete con enojo. Hoy por la mañana, a la hora del desayuno, en el comedor de diario, me esperaba un espectáculo que no olvidaré así nomás. En el centro de la mesa estaba sentada la niña, con una medialuna en cada mano. Creí notar en sus mejillas de muñeca rubia una coloración demasiado roja. Estaba embadurnada de dulce y de sangre. Los restos de la familia reposaban unos contra otros con las cabezas juntas, en un rincón del cuarto. Mi hijo, todavía con vida, encontró fuerzas para pronunciar sus últimas palabras.
-Margarita no tiene la culpa.
Las dijo en ese tono de reproche que habitualmente empleaba conmigo.

Saturday, May 14, 2011

Ejercicio de lectura y escritura de "Pequeña parábola de Chindo, perro de ciego" de Camilo José Cela

Para leer el cuento relacionado a este ejercicio, haga click aquí.
La lectura del cuento "Pequeña parábola de "Chindo", perro de ciego" de Camilo José Cela provocó la reflexión general respecto a lo que no vemos a pesar de que nuestro sentido de la vista funciona correctamente en comparación a lo que se puede ver sin necesidad de hacerlo precisamente a través de dicho sentido, sino a través de los ojos del alma. En lo particular, por ser un amante de los perros, este cuento me tocó directamente todas las fibras del corazón. Es más, yo creo que en mi otra vida (si es que existió tal) yo fui perro. 
Comparto con ustedes las ocho palabras que el grupo eligió después de leer el cuento, y la historia que escribieron con ellas.
  1. Atorrante
  2. Gazuza
  3. Mendrugo
  4. Errabundo
  5. Trotamundos
  6. Andarín
  7. Peña
  8. Preso
Es importante mencionar que lo que ven en paréntesis en la siguiente historia fueron palabras o frases que el grupo escribió durante el proceso de creación y que posteriormente quitaron para redondear la misma:
La historia es la siguiente:


"Un andarín trotamundos viaja [por el mundo] buscando aventura por las peñas. [encuentra sólo un madrugo de pan. Entre unas peñas.] Después de dos años errabundo. Él conoce a un preso atorrante que sufre de gazuza porque no pueden encontrar ni un mendrugo.  [Y] Ellos deciden de robar una panadería.


La historia final es como sigue:


"Un andarín trotamundos viaja buscando aventura por las peñas. Después de dos años errabundo él conoce a un preso atorrante que sufre de gazuza. Porque no pueden encontrar ni un mendrugo, ellos deciden robar una panadería."


Ahora es el turno de ustedes. Escriban una historia con las ocho palabras y súbanla al blog en el link que dice "comment". Yo les mandaré mis comentarios tan pronto la reciba.


¡Diviértanse!

Friday, May 13, 2011

Comentario de Laura González Miranda respecto a los ejercicio de los alumnos de ¡Y qué me cuentas! a su cuento "Fernando"

Para leer el cuento relacionado con este comentario, haga click aquí.
Para leer los ejercicios relacionados con el cuento "Fernando", haga click aquí.

"Estimados amigos y amigas, primeramente gracias por su amable atención a esa pequeña historia contada hace un tiempo por un amigo mío. La historia es parcialmente real, pues Fernando sí existió, y también el pajarito que se enjauló a voluntad.
Es muy conmovedor saber que unas alas azules llevaron a Yoko a los brazos de un amor inexpugnable; que llegara a tener como amigos el gato, el perro, otros pájaros, unos conejillos de Indias, esos hámsters, gerbos, conejos y hasta el zorrillo de Carolyn (con lo bañadores que son los pajaritos) Tal vez no hubiera sido muy amigo del gato de Dustylee...¿quién sabe?
Gracias a Leonard, nuestro amigo azul viajó en un lujoso Rolls Royce, y tal vez si hubiera estado entre la colección de Lucita sería uno de los pajaritos más visitados del Bajío. Con seguridad hubiera ayudado al pájaro dorado a salir de su cárcel, y los dos volarían juntos a Cartagena para limpiar sus plumitas azules y doradas en un poquito de agua de mar atrapada en una concha sobre la playa. Probablemente hubieran hecho amistad con un cangrejo quien les contaría cómo es la vida en el fondo del mar, y el cangrejo por primera vez, podría volar colgado de una ramita de coco que llevarían por los extremos los dos pajaritos en sus picos.
Como un consejo al escribir, toda historia debe tener una introducción, un clímax y un desenlace o conclusión. Permitan a su lector sumergirse en su historia. Es necesario poner un quién, un qué, un cuándo y un dónde para ubicar a quien les lee. Y siempre dejen algo a la imaginación de su lector... que él escriba parte de su historia así como ustedes pudieron hacerlo.
Me alegra extrañamente encontrar mi humilde nombre entre los de Luis Cortázar y Manuel Acuña.  Por cierto, les recomiendo leer a uno de los mejores escritores de México que aunque no es mexicano (es estadounidense como ustedes, pero de origen escandinavo) escribe deliciosamente: Bruno Traven.
En la web pueden encontrar su biografía y obras. A mí me gusta Canasta de Cuentos Mexicanos. Quizá quieran comentar algunos de sus cuentos en clase, por ejemplo "Amistad", que fue una historia que a Robert y a mí nos mantuvo ocupados hablando algunas horas.
Tal vez las chicas quieran leer un poco de la cristalina y femenina poesía de Eugennia Caraveo: www.eugennia.com
 
   ´ ... eres precisamente el error que debí haber cometido...´
   
Ya así... en confianza... si quieren leer algo más de lo que a esta cabeza loca se le ocurre, por favor escríbanme, será un honor compartir locuras con ustedes.
Un saludo cordial.
Laura"
Gracias Ramón... un saludo muy afectuoso!

Wednesday, May 11, 2011

"Pequeña parábola de “Chindo” perro de ciego" de Camilo José Cela

Pequeña parábola de “Chindo” perro de ciego

Camilo José Cela
Para leer el ejercicio relacionado con esta lectura haga clic aquí.
“Chindo” es un perrillo de sangre ruin y de nobles sentimientos. Es rabón y tiene la piel sin lustre, corta la alzada, flácidas las orejas. “Chindo” es un perro hospiciano y sentimental, arbitrario y cariñoso, pícaro a la fuerza, errabundo y amable, como los grises gorriones de la ciudad. “Chindo” tiene el aire, entre alegre e inconsciente, de los niños pobres, de los niños que vagan sin rumbo fijo, mirando para el suelo en busca de la peseta que alguien, seguramente, habrá perdido ya.
“Chindo”, como todas las criaturas del Señor, vive de lo que cae del cielo, que a veces es un mendrugo de pan, en ocasiones una piltrafa de carne, de cuando en cuando un olvidado resto de salchichón, y siempre, gracias a Dios, una sonrisa que sólo “Chindo” ve.
“Chindo”, con la conciencia tranquila y el mirar adolescente, es perro entendido en hombres ciegos, sabio en las artes difíciles del lazarillo, compañero leal en la desgracia y en la obscuridad, en las tinieblas y en el andar sin fin, sin objeto y con resignación.
El primer amo de “Chindo”, siendo “Chindo” un cachorro, fue un coplero barbudo y sin ojos, andariego y decidor, que se llamaba Josep, y era, según decía, del caserío de Soley Avall, en San Juan de las Abadesas y a orillas de un río Ter niño todavía.
Josep, con su porte de capitán en desgracia, se pasó la vida cantando por el Ampurdán y la Cerdaña, con su voz de barítono montaraz, un romance andarín que empezaba diciendo:

Si t´agrada córrer mon,
algun dia, sense pressa,
emprèn la llarga travessa
de Ribes a Camprodon,
passant per Caralps i Núria,
per Nou Creus, per Ull de Ter
i Setcases, el primer
llogaret de la planúria.
“Chindo”, al lado de Josep, conoció el mundo de las montañas y del agua que cae rodando por las peñas abajo, rugidora como el diablo preso de las zarzas y fría como la mano de las vírgenes muertas. “Chindo”, sin apartarse de su amo mendigo y trotamundos, supo del sol y de la lluvia, aprendió el canto de las alondras y del minúsculo aguzanieves, se instruyó en las artes del verso y de la orientación, y vivió feliz durante toda su juventud.
Pero un día… Como en fábulas desgraciadas, un día Josep, que era ya muy viejo, se quedó dormido y ya no se despertó más. Fue en la Font de Sant Gil, la que está sota un capelló gentil.
“Chindo” aulló con el dolor de los perros sin amo ciego a quien guardar, y los montes le devolvieron su frío y desconsolado aullido. A la mañana siguiente, unos hombres se llevaron el cadáver de Josep encima de un burro manso y de color ceniza, y “Chindo”, a quien nadie miró, lloró su soledad en medio del campo, la historia -la eterna historia de los dos amigos Josep y “Chindo”- a sus espaldas y por delante, como en la mar abierta, un camino ancho y misterioso.
¿Cuánto tiempo vagó “Chindo”, el perro solitario, desde la Seo a Figueras, sin amo a quien servir, ni amigo a quien escuchar, ni ciego a quien pasar los puentes como un ángel? “Chindo”contaba el tránsito de las estaciones en el reloj de los árboles y se veía envejecer -¡once años ya!- sin que Dios le diese la compañía que buscaba.
Probó a vivir entre los hombres con ojos en la cara, pero pronto adivinó que los hombres con ojos en la cara miraban de través, siniestramente, y no tenían sosiego en el mirar del alma. Probó a deambular, como un perro atorrante y sin principios, por las plazuelas y por las callejas de los pueblos grandes -de los pueblos con un registrador, dos boticarios y siete carnicerías- y al paso vio que, en los pueblos grandes, cien perros se disputaban a dentelladas el desmedrado hueso de la caridad. Probó a echarse al monte, como un bandolero de los tiempos antiguos, como un José María el Tempranillo, a pie y en forma de perro, pero el monte le acuñó en su miedo, la primera noche, y lo devolvió al caserío con los sustos pegados al espinazo, como caricias que no se olvidan.
“Chindo”, con gazuza y sin consuelo, se sentó al borde del camino a esperar que la marcha del mundo lo empujase adonde quisiera, y, como estaba cansado, se quedó dormido al pie de un majuelo lleno de bolitas rojas y brillantes como si fueran de cristal.
Por un sendero pintado de color azul bajaban tres niñas ciegas con la cabeza adornada con la pálida flor del peral. Una niña se llamaba María, la otra Nuria y la otra Montserrat. Como era el verano y el sol templaba el aire de respirar, las niñas ciegas vestían trajes de seda, muy endomingados, y cantaban canciones con una vocecilla amable y de cascabel.
“Chindo”, en cuanto las vio venir, quiso despertarse, para decirles:
-Gentiles señoritas, ¿quieren que vaya con ustedes para enseñarles dónde hay un escalón, o dónde empieza el río, o dónde está la flor que adornará sus cabezas? Me llamo “Chindo”, estoy sin trabajo y, a cambio de mis artes, no pido más que un poco de conversación.
“Chindo” hubiera hablado como un poeta de la Edad Media. Pero “Chindo” sintió un frío repentino. Las tres niñas ciegas que bajaban por un sendero pintado de azul se fueron borrando tras una nube que cubría toda la tierra.
“Chindo” ya no sintió frío. Creyó volar, como un leve vilano, y oyó una voz amiga que cantaba:
Si t´agrada córrer mon,
algun dia, sense pressa…
“Chindo”, el perrillo de sangre ruin y de nobles sentimientos, estaba muerto al pie del majuelo de rojas y brillantes bolitas que parecían de cristal.
Alguien oyó sonar por el cielo las ingenuas trompetas de los ángeles más jóvenes.


Traducción del romance:

Si te gusta correr mundo,
algún día, sin prisa,
emprende la larga travesía
de Ribes a Camprodon,
pasando por Caralps y Nuria,
por Nuevo Cruces, por Ull de Ter
y Setcases, la primera
aldea de la llanura.

Thursday, May 5, 2011

Ejercicio de Lectura y Escritura del poema: “Ayer la vi en el salón”, de José Martí.

 Para leer el poema relacionado con este ejercicio, haga click aquí.
Comparto con ustedes las ocho palabras y la historia que el grupo ¡Y qué me cuentas! escribió después de leer el poema: “Ayer la vi en el salón”, de José Martí.

1. Soberbio
2. Robar
3. Brizna
4. Lienzo
5. Desnudo
6. Pintor
7. Colgar
8. El manto
9. Pintor

La historia es la siguiente:

“El soberbio pintor colgó su lienzo nuevo y limpio pensando en qué iba a pintar. Tal vez una brizna de paja, o una mujer desnuda con un manto a sus pies. Pero pensó:

- No importa qué pinte, porque mi cuadro va a ser tan bueno que me lo van a robar.

Por esa razón nunca pintó nada.”


Ahora es el turno de ustedes. Escriban una historia con estas mismas ocho palabras y súbanla al blog haciendo click en el link que dice “comments” al final de este escrito.
Yo les mandaré mis comentarios tan pronto reciba su participación.
¡Que se diviertan!

Wednesday, May 4, 2011

"Ayer la vi en el salón" de José Martí

Para leer el ejercicio de lectura y escritura relacionado con este poema, haga click aquí.
Ayer la vi en el salón
(Verso XXI)
José Martí

Ayer la vi en el salón
De los pintores, y ayer
Detrás de aquella mujer
Se me saltó el corazón.

Sentada en el suelo rudo
Está en el lienzo: dormido
Al pie, el esposo rendido
Al seno el niño desnudo.

Sobre unas briznas de paja
Se ven mendrugos mondados:
Le cuelga el manto a los lados,
Lo mismo que una mortaja.

No nace en el torvo suelo
Ni una viola, ni una espiga:
¡Muy lejos, la casa amiga,
Muy triste y oscuro el cielo!...

¡Esa es la hermosa mujer
Que me robó el corazón
En el soberbio salón
De los pintores de ayer! 

Tomado de: http://allpoetry.com/opoem/46413-Jose-Marti-Yesterday--At-The-Art-Show--Verse-XXI-