INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¡ Y qué me cuentas! escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

Escuchen los ipods de ¡Y qué me cuentas!

Este video muestra el momento en el que los estudiantes de ¡Y qué me cuentas! crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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¡Y qué me cuentas!

Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

Haga clic aquí para ver el texto completo

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Sunday, July 29, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "Dos Hombres junto a un muro", de Marta Brunet

Para leer el cuento relacionado con este ejercicio haga clic aquí
Ramón,
Esta semana leímos Dos Hombres Junto a un Muro, por Marta Brunet. Aquí están nuestras palabras y nuestro cuento.

1. El boquerón
2. La celda
3. Limar
4. El muro
5. La cadena perpetua
6. La lesera
7. ñeque
8. Huir
El cuento:

Cada semana, Isabela tenía que visitar a su padre que era encarcelado en cadena perpetua. Su celda tenía un boquerón en el muro, ahora lleno de concreto. El el pasado un prisionero, ñeque en su lesera, había tratado de huir. Él había limado los barrotes para escaper. Isabela se sentía feliz porque su papá no estaba tratando de escaper.

Saturday, July 28, 2012

"Dos hombres junto a un muro" de Marta Brunet

Dos hombres junto a un muro
Marta Brunet (Chile, 1897-1967)
Para leer el ejercicio de lectura y escritura de este cuento haga clic aquí

En la parte alta del muro encalado, pequeñas ventanas eran manchas de sombras rectangulares. Había una clara noche estival, sin luna, con las estrellas de plata facetada dando reflejos azulencos en la atmósfera muy pura. Un camino cercaba el muro y una paz profunda decía reposo absoluto en seres y cosas.

Arriba, en el boquerón obscuro de un rectángulo, una mancha clara apareció lentamente, como surgiendo de las entrañas de las sombras: un rostro de hombre que se apegó a la cruz de los barrotes y largo rato se quedó tendido al silencio. Una campana en la ciudad dio la hora, dos largos y recios toques que fueron abriendo sus círculos vibrantes hasta perderse allá lejos, donde los cerros brumosos se fundían al horizonte también en bruma. Entonces la cara del hombre se apartó un tanto de la ventana. Dos manos se aferraron a los barrotes y tras una serie de movimientos que no producían el más leve ruido, la cruz se desprendió, rota por el sitio en que los hierros habían sido limados. Una cuerda delgada y fuerte, anudada a trechos, serpenteó muro abajo, hasta tocar el suelo. Aparecieron en la ventana los pies y las piernas del hombre, luego el cuerpo y al fin la cabeza. Los brazos seguían adentro, sujetas las manos al resto de los hierros. Se daba ahora a escuchar. Seguía el silencio hondo, taladrado sólo por un grillo. Súbitamente nació en él la vacilación. Miró la negrura de la celda. Aquello, a pesar de todo, era lo seguro. En cambio la claridad de afuera era lo

Monday, July 23, 2012

Ejercicio de lectura y escritura de "El merenguero" de Juan Villoro

Para leer el cuento relacionado con este ejercicio haga clic aquí.
¡Qué historia tan interesante! También nos dio un tema para discutir sobre la integridad y el honor. Escogimos estas 8 palabras para nuestro cuento:

1. La chiripa
2. Los apostadores
3. La integridad
4. La moneda
5. Los defectos
6. Pegajoso
7. La canasta
8. Ludópata
9. El azar

Lo que sigue es nuestro ejercicio con las 8 palabras, pues, parece que esta vez escogimos 9:

Para el ludópata, Las Vegas es un imán. Él no es como los apostadores casuales que quieren divertirse y ver los espectáculos.

El ludópata sabe bien sus defectos como su amor de las monedas, la falta de integridad y los dedos pegajosos. Él no sabe la diferencia entre la chiripa y el azar. Tiene un sueño de salir de Las Vegas con una canasta llena de billetes.

Sunday, July 15, 2012

"El merenguero" de Juan Villoro

El merenguero
Juan Villoro
Para leer el ejercicio de lectura y escritura de este cuento haga clic aquí

Ciertos oficios se ejercen para que exista la fortuna. El croupier que reparte barajas en un casino, el jockey que acicatea un caballo o el entrenador de perros de pelea trabajan para estimular las supersticiosas ambiciones de los otros.

También hay apostadores profesionales, personas que viven de negociar con el azar y desconocen el salario fijo.

El más extraño oficio vinculado con la suerte es el de vendedor de merengues. De niño, me encandilaba la llegada de ese hombre a mi colonia. Sostenía una tabla de madera, cubierta de plástico para alejar las moscas, que dejaba ver el brillo rosáceo de las golosinas.

Nunca conocí a nadie con auténtico apetito de merengue. Se trata de un dulce que empalaga demasiado pronto. Aunque hay merengues de alta escuela, que se disuelven en la lengua y saben a aire sutil encapsulado en cáscara crocante, los que se ofrecen en la calle tienen la chiclosa consistencia de lo que se hace con descuidada prisa. Su color -blanco o rosa, a veces azul pálido- no destaca en un país enamorado de los vértigos visuales, donde las pepitorias integran un cromático abanico, como si posaran para ser pintadas por Tamayo, y la combinación de la panadería industrial y los dibujos animados llegó a producir el transitorio pero inolvidable Tuinky Dálmata.

Lo singular del vendedor de merengues es que está obligado a rifar sus productos. Una pregunta ritual inicia el trámite: "¿De a cómo el merengue?". Esto no significa que el cliente vaya a comprarlo. Desea saber con qué moneda apostará.

Una arraigada costumbre obliga al hombre de la tabla a rifar sus mercancías. No se puede hacer lo mismo con el que ofrece gelatinas en una vistosa caja de cristal. Tampoco el panadero detiene su bicicleta para entregar a la suerte las
conchas que decoran su canasta. Sólo el merengue se cotiza en nombre del azar.

¿Cómo surgió esta tradición? Es posible que su origen se deba a la dudosa condición de esos dulces que salen al mundo para competir con el virtuosismo de las cocadas de fleco incendiado, los jamoncillos de leche y las peritas de anís.

Ni siquiera sus defectos son supremos. Para alguien en verdad afecto a lo pegajoso, el merengue resulta soso. ¡Cuán preferible es el muégano, que impregna los dedos, las encías y la conciencia!

Incluso los caramelos de fábrica han encontrado formas de ser más originales. El Pelón Pelo Rico demuestra lo que el delirio puede hacer a favor de los dulces. ¿Qué Salvador Dalí de la confitería ideó esa criatura a la que le brotan pelos de tamarindo?

El merengue es tedioso pero tiene un destino sorprendente. Su vida es la de un burócrata que acaba como aventurero.

No estamos ante el caprichoso vicio de un vendedor. El gremio entero está dispuesto a trocar sus dulces por apuestas. En un país donde la ley no se cumple, los merengueros respetan el severo contrato que jamás firmaron.

Una tarde imposible de olvidar fui testigo de un drama singular. Carlos Induráin, a quien decíamos La Cebolla porque en los días de frío usaban tres camisas, fue un niño sin gracia hasta que descubrimos que también era un ludópata. Le ganó tres volados al merenguero y los ojos le brillaron, animados por un poder desconocido. Quiso seguir tirando la moneda. Fiel a su código ético, el vendedor aceptó.

Los dulces fueron cedidos uno a uno. Hubo un momento en que pedimos que suspendiera la tortura, pero el merenguero dijo que ése era su trabajo. Su voz suave, mesurada, tenía tal dignidad que nos redujo al silencio. El desconocido soportó la mala suerte como si no le afectara. Mientras tanto, La Cebolla celebraba el triunfo como un imbécil. Daba saltitos, alzando los puños, convencido de que la chiripa es un mérito personal. Debíamos detenerlo, decirle que no tenía derecho a presumir, que no era más que un maniático que usaba tres camisas. Pero la integridad del merenguero impedía otra reacción. Había llegado ante nosotros para dar ejemplo. Su superioridad paralizó nuestras conciencias de doce años. Lo vimos como se ve a un santo o a un héroe, o alguien tal vez más misterioso: un merenguero.

Cuando la tabla quedó desierta (los merengues fueron a dar a una cubeta absurda), aquel hombre de pelo negrísimo, peinado obsesivamente hacia atrás, continuó su camino. Al cabo de unos pasos se detuvo y regresó hacia Carlos. Temimos un altercado, pero recibimos otra enseñanza. El merenguero había olvidado devolver la moneda, que pertenecía a su adversario.

Acaso sin saberlo, los apostadores del merengue integran una secta dispersa en la Ciudad de México. Recorren las calles para permitir que el mudable destino se asocie con la suerte. Su significado más profundo es el siguiente: aceptan la pérdida como una sencilla posibilidad del alma y exhiben a los que se consideran merecedores de la fortuna.

En una época de competencias, donde triunfar es una celebrada impostura y pocos reconocen la derrota, los hombres del merengue ofrecen una lección moral. Sabios, silenciosos, predican con el ejemplo y demuestran que nadie es dueño de su suerte.

Monday, July 9, 2012

Segundo aniversario de ¡Y Qué Me Cuentas!



¡Hola a todos!

Estamos celebrando el segundo aniversario de ¡Y qué me cuentas!.

Con este motivo, Keatha y Helen me mandaron estos textos en los cuales podemos ver cómo ¡Y qué me cuentas! está siendo utilizado para la enseñanza y mejoramiento del español usando literatura hispana.

Por mi parte, ya subí al blog un pequeño resumen de lo que ha sucedido con ¡Y qué me cuentas! durante este segundo año. El resumen lo pueden leer en el link que dice "History of this blog"

Gracias a todos por brindarme su confianza y seguir aprendiendo usando ¡Y qué me cuentas!.

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Austin Public Library
He disfrutado mucho y aprendido mucho del Y qué me cuentas blog.  A mí me gustan los ejercicios y las otras actividades.  Creo que el promedio de la asistencia al grupo es 6-7 personas.  Hay algunos en el grupo que hemos sido miembros por más de dos años.  Me gusta ver cómo funciona un grupo en que nos turnamos para leer, presentar ideas y escribir juntos.  La participación es lo que realmente nos saca adelante y nos ayuda a mejorar nuestro español.  Es divertido trabajar juntos y compartir ideas sobre algo que estamos leyendo o discutiendo.  Decimos que en nuestras reuniones todos somos maestros y todos somos estudiantes, porque siempre aprendemos el uno del otro.   También te agradecemos por la ayuda que nos das con los comentarios que haces sobre nuestro trabajo.  Esto nos ayuda a entender mejor el significado en contextos distintos de las palabras que desconocemos.
Lo difícil es cuando hay una palabra o una frase que nadie en el grupo entiende.  Pero esto usualmente no nos impide a comprender el párrafo o la selección que estamos leyendo. 
A veces es difícil encontrar selecciones que podamos terminar y discutir en una hora y media, pero también podemos leer sólo una parte, para dejar tiempo para los ejercicios.  Es interesante buscar entre una variedad de materiales para las reuniones.  Así estamos aprendiendo más sobre la literatura mientras mejoramos nuestro español.
¡Saludos!
Keatha Falls





Ashville Spanish Club
I recently moved from Austin, Texas to Asheville, North Carolina. During my time in Austin, I had the pleasure of attending Ramón’s weekly “¡Y Qué Me Cuentas!”class and using the accompanying blog. When I started going to Ramón’s class, I considered myself a beginning Spanish student. After a very short time in the class I rapidly developed into an intermediate Spanish student. Not long ago, I became the coordinator of the Asheville Spanish Club, a conversational Spanish group here in North Carolina. One of the participants suggested reading and discussing short stories. I immediately thought of “¡Y Qué Me Cuentas!”, and the Asheville Spanish Club has been reading the blog’s weekly stories ever since. It’s a wonderful activity for our group as it allows the conversation to flow. Frankly, without it, there might be some awkward silences. As an intermediate speaker, and also the group leader, it’s sometimes hard for me to think of topics to discuss and questions to ask in a timely manner. The stories keep the talk moving right along. On a more personal note, I very much enjoy the selection of short stories on “¡Y Qué Me Cuentas!”, they are challenging for me as a Spanish language student but also on a more intellectual level. I still find myself thinking about many of the stories I read on “¡Y Qué Me Cuentas!” in the past, and I’m sure I’ll be thinking of one of the latest additions, “Sólo vine a hablar por teléfono” by Gabriel García Marquéz, for a long time to come. Happy second Anniversary “¡Y Qué Me Cuentas!”. May you have many more!

Helen Lindberg

Thursday, July 5, 2012

"Un señor muy viejo con unas alas enormes" de Gabriel García Márquez

Un señor muy viejo con unas alas enormes
Gabriel García Márquez

Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo tuvo que atravesar su patio anegado para tirarlos al mar, pues el niño recién nacido había pasado la noche con calenturas y se pensaba que era causa de la pestilencia. El mundo estaba triste desde el martes. El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza, y las arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos podridos. La luz era tan mansa al mediodía, que cuando Pelayo regresaba a la casa después de haber tirado los cangrejos, le costó trabajo ver qué era lo que se movía y se quejaba en el fondo del patio. Tuvo que acercarse mucho para descubrir que era un hombre viejo, que estaba tumbado boca abajo en el lodazal, y a pesar de sus grandes esfuerzos no podía levantarse, porque se lo impedían sus enormes alas.
Asustado por aquella pesadilla, Pelayo corrió en busca de Elisenda, su mujer, que estaba poniéndole compresas al niño enfermo, y la llevó hasta el fondo del patio. Ambos observaron el cuerpo caído con un callado estupor. Estaba vestido como un trapero. Le quedaban apenas unas hilachas descoloridas en el cráneo pelado y muy pocos dientes en la boca, y su lastimosa condición de bisabuelo ensopado lo había desprovisto de toda grandeza. Sus alas de gallinazo grande, sucias y medio desplumadas, estaban encalladas para siempre en el lodazal. Tanto lo observaron, y con tanta atención, que Pelayo y Elisenda se sobrepusieron muy pronto del asombro y acabaron por encontrarlo familiar. Entonces se atrevieron a hablarle, y él

Monday, July 2, 2012

Juego de vocales




Con la a, a, dabadabadá 
Yo tengo una muñeca hecha de cristal. 

Con la e, e, debedebedé 
Yo tengo una muñeca hecha de papel. 
Con la i, i, dibidibidí 
Yo tengo una muñeca hecha de marfil. 
Con la o, o, dobodobodó 

Yo tengo una muñeca hecha de cartón. 

Con la u, u, dubudubudú 

Yo tengo una muñeca hecha como tú.