INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN ESTE BLOG
Cada semana leeremos un cuento o un poema de algún autor hispano.
Te invito a participar de la siguiente manera:
1. Escoge un cuento, poema, o ensayo de la lista de autores que aparece en la columna del lado derecho del blog. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
2. Después de leer el material elegido, crea una historia usando las ocho palabras que el grupo ¡ Y qué me cuentas! escogió en clase, o escoge otras ocho palabras de la lectura que quieras practicar. Para encontrar un ejemplo, haz clic aquí.
3. Sube tu historia usando el enlace de comentarios ("comments"). Lo encontrarás al final de cada lectura.
No temas cometer errores en tu historia. Yo estoy aquí para ayudarte. Tan pronto subas tu historia, yo te mandaré mis comentarios.
¿Estás listo? ¡ Adelante!

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Este video muestra el momento en el que los estudiantes de ¡Y qué me cuentas! crean una historia usando ocho palabras extraídas de un cuento previamente leído en clase.

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Recomendación al Gobierno de México por parte del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (CCIME) durante su XVII reunión ordinaria.

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Friday, April 6, 2018

"Ángelus" de Pío Baroja


Ángelus
Pío Baroja
(España, 1872-1956)
Tomado de Narrativa breve

Eran trece los hombres, trece valientes curtidos en el peligro y avezados a las luchas del mar. Con ellos iba una mujer, la del patrón.
Los trece hombres de la costa tenían el sello característico de la raza vasca: cabeza ancha, perfil aguileño, la pupila muerta por la constante contemplación de la mar, la gran devoradora de hombres.
El Cantábrico los conocía; ellos conocían las olas y el viento.
La trainera, larga, estrecha, pintada de negro, se llamaba Arantza, que en vascuence significa espina. Tenía un palo corto, plantado junto a la proa, con una vela pequeña…
La tarde era de otoño; el viento, flojo; las olas, redondas, mansas, tranquilas. La vela apenas se hinchaba por la brisa, y la trainera se deslizaba suavemente, dejando una estela de plata en el mar verdoso.
Habían salido de Motrico y marchaban a la pesca con las redes preparadas, a reunirse con otras lanchas para el día de Santa Catalina. En aquel momento pasaban por delante de Deva.
El cielo estaba lleno de nubes algodonosas y plomizas. Por entre sus jirones, trozos de un azul pálido. El sol salía en rayos brillantes por la abertura de una nube, cuya boca enrojecida se reflejaba temblando sobre el mar.
Los trece hombres, serios e impasibles, hablaban poco; la mujer, vieja, hacía media con gruesas agujas y un ovillo de lana azul. El patrón, grave y triste, con la boina calada hasta los ojos, la mano derecha en el remo que hacía de timón, miraba impasible al mar.
Un perro de aguas, sucio, sentado en un banco de popa, junto al patrón, miraba también al mar, tan indiferente como los hombres.
El sol iba poniéndose… Arriba, rojos de llama, rojos cobrizos, colores cenicientos, nubes de plomo, enormes ballenas; abajo, la piel verde del mar, con tonos rojizos, escarlata y morados. De cuando en cuando el estremecimiento rítmico de las olas…
La trainera se encontraba frente a Iciar. El viento era de tierra, lleno de olores de monte; la costa se dibujaba con todos sus riscos y sus peñas.
De repente, en la agonía de la tarde, sonaron las horas en el reloj de la iglesia de Iciar, y luego las campanadas del ángelus se extendieron por el mar como voces lentas, majestuosas y sublimes.
El patrón se quitó la boina y los demás hicieron lo mismo. La mujer abandonó su trabajo, y todos rezaron, graves, sombríos, mirando al mar tranquilo y de redondas olas.
Cuando empezó a hacerse de noche el viento sopló ya con fuerza, la vela se redondeó con las ráfagas de aire, y la trainera se hundió en la sombra, dejando una estela de plata sobre la negruzca superficie del agua…
Eran trece los hombres, trece valientes, curtidos en el peligro y avezados a las luchas del mar.

Vidas sombrías, 1900
Cuentos, Madrid, Alianza, 1966, págs. 88-90

Thursday, April 5, 2018

"Canción del Jinete" de Federico García Lorca

Canción del jinete
Federico García Lorca
(España)

Córdoba
Lejana y sola

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

Sunday, March 25, 2018

Ejercicio de ocho palabras del cuento "Ultraje" de Álvaro Enrigue

Atenas, Grecia, 20 de Marzo de 2018

¡Saludos a todos!

Comparto con ustedes las ocho palabras que el grupo seleccionó después de leer el cuento Ultraje de Álvaro Enrigue.

Las 8 palabras fueron:

1) Ecuanimidad
2) Pornografía
3) Escopeta
4) Nuca
5) Bajel
6) Carretera
7) Ultraje
8) Sol

El cuento que el grupo escribió con estas palabras, es el siguiente:

"Nicolás navegaba en el bajel. Su nuca sudaba apabullantemente bajo el sol. Es obvio que la pornografía está en su mente. El sonido de una escopeta lo hace salir de su sueño. En la carretera se ve a un loco disparando a los coches de color rojo buscando vengarse de su ultraje. Nicolás cierra sus ojos y regresa a sus sueños con gran "ecuanimidad".

Ahora, incluyan su cuento en el enlace que dice "comments".

¡Abrazo!

Friday, March 23, 2018

“El ramo azul” de Octavio Paz

El ramo azul
Octavio Paz
(México)

Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de alas grisáceas revoloteaba encandilada alrededor del foco amarillento. Salté de la hamaca y descalzo atravesé el cuarto, cuidando no pisar algún alacrán salido de su escondrijo a tomar el fresco. Me acerqué al ventanillo y aspiré el aire del campo. Se oía la respiración de la noche, enorme, femenina. Regresé al centro de la habitación, vacié el agua de la jarra en la palangana de peltre y humedecí la toalla. Me froté el torso y las piernas con el trapo empapado, me sequé un poco y, tras de cerciorarme que ningún bicho estaba escondido entre los pliegues de mi ropa, me vestí y calcé. Bajé saltando la escalera pintada de verde. En la puerta del mesón tropecé con el dueño, sujeto tuerto y reticente. Sentado en una sillita de tule, fumaba con el ojo entrecerrado. Con voz ronca me preguntó:

Wednesday, March 21, 2018

“En la noche de la última novena de difuntos”, de Alfonso Rodríguez Castelao

Alfonso Rodríguez Castelao
(España, 1886-1950)
Tomado de Narrativa Breve

En la noche de la última novena de difuntos, la iglesia estaba poblada de miedos. En cada vela brillaba un ánima, y las ánimas que no cabían en las velas encendidas se escondían en los sombríos rincones y, desde allí, miraban a los chiquillos y les hacían carantoñas.
Cada luz que el sacristán mataba era un ánima encendida que se deshacía en hilos de humo, y todos sentíamos el olor de las ánimas en cada vela que moría. Desde entonces, el olor a cera me trae el recuerdo de los miedos de aquella noche.
El abad cantaba un responso delante de una caja llena de huesos, y, en el momento de terminar elpaternoster, daba comienzo el llanto.
Cuatro hombres se adelantaban apartando a las mujeres enloquecidas de dolor y, con una mano, agarraban el ataúd y con la otra empuñaban un cirio encendido.
La procesión se terminaba en el osario del atrio. Los cuatro hombres llevaban el ataúd rozando el suelo, y el cirio inclinado rociaba cera encima de los huesos. Detrás seguía un enjambre de mujeres soltando gritos lastimeros, mucho más horripilantes que los de un llanto en un entierro de ahogados. Y si las mujeres plañían, los hombres lloraban en silencio.
En aquella procesión todos tenían por qué llorar y todos lloraban. Y también lloraba Baltasara, una chiquilla criada por la caridad pública, que apareciera dentro de una cesta, al lado de un crucero, que no tenía ni padre ni madre ni por quién llorar; pero la epidemia del llanto la contagió, y también se deshacía en gemidos con todas sus fuerzas. Camino de casa, una vecina le preguntó a la chiquilla:
-¿Por quién llorabas, Baltasara?
Y ella le respondió, gimoteando:
-¿No le parece bastante desgracia no tener por quién llorar, señora?

Cousas (1926-1929)

Cosas. Los dos de siempre, trad. Alberto Minués, Madrid, Alianza, 1967, págs. 22-24.

Monday, March 19, 2018

"Ultraje" de Álvaro Enrigue



Ultraje
Álvaro Enrigue 
(México, 1969- )
*Este cuento fue publicado en Hipotermia, Editorial Anagrama, 2005.

Para leer el cuento de ocho palabras relacionado con este ejercicio, haga clic aquí.

Una autopista puede ser como el mar. El sol ardiendo en la cara, la brisa que limpia las tuberías del sistema respiratorio, las manos aferradas a los barrotes en la cubierta de acero, el olor a podrido subiendo desde la sentina. Drake Horowitz lo creyó durante algún tiempo sin poder comprobarlo: estaba prohibido viajar fuera de la cabina en las vías rápidas, de modo que se quedaba en su sitio, estudiando los resultados de la Liga Americana en la sección deportiva del Baltimore Sun y acumulando resentimiento. Apenas atendía al cotilleo perpetuo entre Verrazano y el conductor, que intercambiaban ideas, comentarios e insultos inclinándose levemente para librar su cabeza: por ser el de menos antigüedad en el servicio le tocaba sentarse en medio del asiento corrido del Outrageous Fortune.

Friday, March 16, 2018

"El inmortal" de Jorge Luis Borges

Para leer el cuento "El inmortal" de Jorge Luis Borges, haga clic aquí

Wednesday, March 14, 2018

Ejercicio de ocho palabra del cuento "Continuidad de los parques" de Julio Cortazar

Marzo, 14, 2018
Atenas, Grecias

¡Saludos!

Les comparto el cuento que el grupo escribió tomando ocho palabras del cuento "Continuidad de los parques" de Julio Cortazar. Para leer el cuento relacionado con este ejercicio, haga clic aquí.

Las ocho palabras son:

1. Perverso
2. Coartada
3. Terciopelo
4. disyuntiva
5. Despiadado
6. Agazapado
7. Crepúsculo
8. Amante

El cuento es el siguiente:

Durante un crepúsculo invernal, la amante despiadada vestida de terciopelo verde-negro utiliza como coartada la cena de sus padres para su perverso comportamiento: matar a su novio. La única disyuntiva es torturarlo o no. Agazapada en un rincón, con sangre fría, espera.

Ahora es su turno. Suban sus cuentos en el enlace que dice "comments".

¡Diviértanse!


Wednesday, March 7, 2018

Ejercicio de ocho palabras del cuento "El recado" de Elena Poniatowska

¡Saludos desde Atenas!

Comparto con ustedes el ejercicio de ocho palabras tomadas del cuento El recado de Elena Poniatowska que se realizó en la clase de forma grupal.

Las siete palabras y una frase elegidas son:

1. Te quiero
2. Enfermo
3. Madreselva
4. Recado
5. Remolino
6. Aguantar
7. Espero
8. Imperiosa

El cuento que el grupo escribió es el siguiente:

El remolino sacudió la madreselva. Se me cayó el recado de las manos porque estaba enfermo de amor. Espero. Desesperando. Es mi imperiosa necesidad de aguantar en esta calle de pobres. No te quiero amar.

Ahora cada uno de ustedes escriba un cuento usando las ocho palabras y súbanla al blog en el link que dice "comments".

¡Disfruten dejando volar su imaginación!

Monday, March 5, 2018

Ejercicio de ocho palabras del cuento "Un día de estos" de Gabriel García Márquez

Saludos de Atenas.

El pasado 27 de febrero del 2018 comencé a impartir el curso Y... ¿qué me cuentas? en "Abanico", una escuela de enseñanza de idiomas y difusión de culturas hispanas en Atenas, Grecia. Durante la clase leímos el cuento " Un día de estos" de Gabriel García Márquez. (Para leer el cuento relacionado con este ejercicio, haga clic aquí)

Comparto con ustedes el ejercicio de ocho palabras que los estudiantes escribieron de forma grupal.

Las ocho palabras que eligieron son:


  1. Absceso
  2. Enjuto
  3. Destemplado
  4. Jadeante
  5. "La misma vaina"
  6. Rencor
  7. Glacial
  8. Alcalde


El cuento que escribieron es el siguiente:

El alcalde lloraba en su cuarto. Padece de un absceso que lo volvía jadeante. De repente, su mujer enjuta de mirada glacial entra en el cuarto y le grita con voz llena de rencor: "la misma vaina". El alcalde le responde con voz destemplada: "Y tú qué sabes de mi dolor". Y la mujer con mirada glacial, enjuta y fría le responde: ¡Tú qué sabes de dolor si no has parido hijos!

Sunday, March 4, 2018

"El álbum" de Medardo Fraile

El álbum
Medardo Fraile 
(España, 1925)

Tomado de Narrativa Breve

Entraron aprisa en el café y se sentaron. La impaciencia les encendía los ojos al dejar el paquete sobre la mesa. Ella, apenas sentada, comenzó a abrirlo, mirando con amor, alternativamente, la cinta roja sobre el papel y el rostro de él con ligero orgullo protector y expectante.
-¿Qué van a tomar?
-Café con leche. ¿Y tú?
-Lo mismo.
En la mesa apareció con pastas de color azul marino, como el traje de los días señalados, el álbum de las chocolatinas. Era un gran día. Habían hablado de él como se habla de cuando llegará un niño. Aquel álbum representaba el tesón del novio en su niñez, que había reunido una estampita tras otra hasta cubrir todas las ventanillas sin paisaje de aquel libro difícil.
Sus compañeros de colegio -él lo recordaba- habían dejado en el álbum huecos de desamor y desidia. Y el álbum, ahora flamante sobre la mesa, mostraba la solicitud en el tiempo de un hombre cuidadoso, fiel toda su vida a sus más inocentes alegrías, al objeto de su ilusión más nimia. Para la novia, aquel álbum implicaba tesón y constancia. Tenían sobre la mesa el café con leche del amor humilde, pero tenían también dentro del libro las maravillas todas del Universo, y se pusieron a deshojarlas con lentitud amorosa, como si en ello les fuera su felicidad, el sí o el no.

Saturday, March 3, 2018

"El cerdito" de Juan Carlos Onetti


El cerdito
Juan Carlos Onetti 
(Uruguay, 1909-1994)

La señora estaba siempre vestida de negro y arrastraba sonriente el reumatismo del dormitorio a la sala. Otras habitaciones no había; pero sí una ventana que daba a un pequeño jardín pardusco. Miró el reloj que le colgaba del pecho y pensó que faltaba más de una hora para que llegaran los niños. No eran suyos. A veces dos, a veces tres que llegaban desde las casas en ruinas, más allá de la placita, atravesando el puente de madera sobre la zanja seca ahora, enfurecida de agua en los temporales de invierno.

Aunque los niños empezaran a ir a la escuela, siempre lograban escapar de sus casas o de las aulas a la hora de pereza y calma de la siesta. Todos, los dos o tres; eran sucios, hambrientos y físicamente muy distintos. Pero la anciana siempre lograba reconocer en ellos algún rasgo del nieto perdido; a veces a Juan le correspondían los ojos o la franqueza de ojos y sonrisa; otras, ella los descubría en Emilio o Guido. Pero no transcurría ninguna tarde sin haber reproducido algún gesto, algún ademán del nieto.

Pasó sin prisa a la cocina para preparar los tres tazones de café con leche y los panqueques que envolvían el dulce de membrillo.

Aquella tarde los chicos no hicieron sonar la campanilla de la verja sino que golpearon con los nudillos el cristal de la puerta de entrada. La anciana demoró en oírlos pero los golpes continuaron insistentes y sin aumentar su fuerza. Por fin, porque había pasado a la sala para acomodar la mesa, la anciana percibió el ruido y divisó las tres siluetas que habían trepado los escalones.

Sentados alrededor de la mesa, con los carrillos hinchados por la dulzura de la golosina, los niños repitieron las habituales tonterías, se acusaron entre ellos de fracasos y traiciones. La anciana no los comprendía pero los miraba comer con una sonrisa inmóvil; pero aquella tarde, después de observar mucho para no equivocarse, decidió que Emilio le estaba recordando al nieto mucho más que los otros dos. Sobre todo con el movimiento de las manos.

Mientras lavaba la loza en la cocina oyó el coro de risas, las apagadas voces del secreteo y luego el silencio. Alguno caminó furtivo y ella no pudo oír el ruido sordo del hierro en la cabeza. Ya no oyó nada más, bamboleó el cuerpo y luego quedó quieta en el suelo de la cocina.
Revolvieron en todos los muebles del dormitorio, buscaron debajo del colchón. Se repartieron billetes y monedas y Juan le propuso a Emilio:

-Dale otro golpe. Por las dudas.

Caminaron despacio bajo el sol y al llegar al tablón de la zanja cada uno regresó separado, al barrio miserable. Cada uno a su choza y Guido, cuando estuvo en la suya, vacía como siempre en la tarde, levantó ropas, chatarra, desperdicios del cajón que tenía junto al catre y extrajo la alcancía blanca y manchada para guardar su dinero; una alcancía de yeso en forma de cerdito con una ranura en el lomo.

Presencia y otros cuentos (1986)
Cuentos completos, Madrid, Alfaguara, 1995, págs. 429-430.

Monday, February 26, 2018

"Los ojos de Celina" de Bernardo Kordon


Los ojos de Celina
Bernardo Kordon 
(Argentina 1915-2002)

En la tarde blanca de calor, los ojos de Celina me parecieron dos pozos de agua fresca. No me retiré de su lado, como si en medio del algodonal quemado por el sol hubiese encontrado la sombra de un sauce. Pero mi madre opinó lo contrario: “Ella te buscó, la sinvergüenza”. Éstas fueron sus palabras.

Como siempre no me atreví a contradecirle, pero si mal no recuerdo fui yo quien se quedó al lado de Celina con ganas de mirarla a cada rato. Desde ese día la ayudé en la cosecha, y tampoco esto le pareció bien a mi madre, acostumbrada como estaba a los modos que nos enseñó en la familia. Es decir, trabajar duro y seguido, sin pensar en otra cosa. Y lo que ganábamos era para mamá, sin quedarnos con un solo peso.

Siempre fue la vieja quien resolvió todos los gastos de la casa y de nosotros.

Mi hermano se casó antes que yo, porque era el mayor y también porque la Roberta parecía trabajadora y callada como una mula. No se metió en las cosas de la familia y todo siguió como antes. 

Friday, February 23, 2018

"El desertor" de José María Merino


El desertor
José María Merino 
(España, 1941)


El amor es algo muy especial. Por eso, cuando vio la sombra junto a la puerta, a la claridad de la luna que, precisamente por su escasa luz, le daba una apariencia de gran borrón plano y ominoso, no tuvo ningún miedo. Supo que él había regresado a casa. La suavidad de la noche de San Juan, el cielo diáfano, el olor fresco de la hierba, el rumor del agua, el canto de los ruiseñores, acompasaban de pronto lo más benéfico de su naturaleza a la presencia recobrada.

La vida conyugal había durado apenas cinco meses cuando estalló la guerra. Le reclamaron, y ella fue conociendo entre líneas, en aquellas cartas breves y llenas de tachaduras, las vicisitudes del frente. Pero las cartas, que al principio hacían referencia, aunque confusa, a los sucesos y a los parajes, fueron ciñéndose cada vez más a la crónica simple de la nostalgia, de los deseos de regreso. Venían ya sin tachaduras y estaban saturadas de una añoranza tan descarnadamente relatada, que a ella le hacían llorar siempre que las leía.

Thursday, February 22, 2018

"Celebración de la fantasía" de Eduardo Galeano

Celebración de la fantasía
Eduardo Galeano 
(Uruguay, 1940 -2015)

Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca de Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quien una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo.
-Y ¿anda bien? -le pregunté.
-Atrasa un poco -reconoció.

El libro de los abrazos (1989), Barcelona, RBA, 1995, pág. 22

Thursday, February 15, 2018

"Capitán Luiso Ferrauto" de Juan Rodolfo Wilcock

Capitán Luiso Ferrauto

Juan Rodolfo Wilcock
 (Argentina-Italia, 1919-1978) 

Una vez al año, en primavera, el capitán Luiso Ferrauto cambia de piel; de la piel vieja emerge lustroso y rosado como un recién nacido, pero al cabo de unas horas la piel nueva recobra su color normal, que es aceitunado, y también el pelo, que se ha desprendido junto con la piel del cráneo, vuelve a crecer rápidamente, como corresponde a un oficial de la Seguridad Pública. Su mujer, unida a él por un amor inusitado en estos tiempos, suele guardar estas pieles usadas de su marido y rellenarlas de goma espuma color carne, para hacer así un muñeco bastante presentable, bien cosido y armado, con su uniforme puesto. Ya tiene unos quince, en el garaje: todos oficiales de policía, tan parecidos a su marido que da gusto verlos a todos juntos, tan dignos, tan rectos, tan inalcanzables por la corrupción. La señora hizo instalar un equipo estéreo en el garaje y cuando el capitán está de servicio fuera de casa, la mujer baja para hacerles oír a sus ex-maridos las mejores páginas de la lírica mundial. Absortos, como embelesados, los quince policías escuchan inmóviles la muerte de Desdémona, el merecido asesinato de Scarpia, la disputa fatal entre Carmen y Don José, delitos todos que exigen el arresto inmediato del culpable, hechos de sangre y de violencia como tantas veces han visto a lo largo de su carrera. Puesto que los muñecos de piel policíaca son producidos a razón de uno por año y cada uno es de edad más avanzada que el anterior, presentan esta insólita característica: que el más joven de los quince es el más viejo de todos.

El libro de los monstruos (1978), trad. Ernesto Montequin, Buenos Aires, Sudamericana, 1999, págs. 17-18.

Monday, January 29, 2018

Continuidad de los parques" de Julio Cortazar


Hola,

Los invito a leer el cuento "Continuidad de los parques" de Cortazar, al mismo tiempo que pueden escuchar el cuento leído por el mismo autor. Hagan clic en el enlace de abajo y díganme qué les parece.

¡Saludos!


https://360.articulate.com/review/content/91d47b20-c8d6-4711-8f25-507379c1db43/review


Tuesday, January 23, 2018

"Blancanieves se despide de los siete enanitos" de Leopoldo María Panero


Blancanieves se despide de los siete enanitos
(cuentos breve)

Leopoldo María Panero 
(España)


Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

Así se fundó Carnaby Street, Barcelona, Libres de Sinera, 1970, pág. 25